Hola, querid@ alma hermosa.

Si estás leyendo estas líneas, quizá sea porque, de una u otra forma, has comenzado a ser consciente del canal de luz que eres y estás aprendiendo a acompañarte en tu propio viaje del héroe o de la heroína a través de la práctica del Tarot y/o los oráculos.

Te doy la bienvenida a esta maravillosa aventura.

Hoy quiero contarte cómo comenzó mi historia con el Tarot.

Y debo decirte algo desde el principio: mi primer contacto con esta hermosa herramienta de luz no fue precisamente un cuento de hadas… No hubo un “érase una vez” como en las historias tradicionales.

En mi caso, el Tarot llegó a mi vida de una manera completamente inesperada.

Un regalo que yo no había pedido

Todo comenzó con un consejo de mi querido maestro Gled. Él me sugirió acercarme al Tarot como una forma de entrenar mi intuición y, de esta manera, aprender a manejar y equilibrar los viajes astrales que estaba experimentando en aquel momento.

Yo no entendía lo que me estaba sucediendo y, mucho menos, tenía algún tipo de control sobre aquellas experiencias.

En aquel momento no me atrevía a hablar con muchas personas sobre este tipo de experiencias. Tenía miedo de lo que pudieran pensar de mí.

“¡Se está volviendo loca!”

Mi maestra de yoga de aquel entonces, me aconsejó dijo:

—Llamemos a Gled. Él tiene más experiencia en estas cosas.

Cuando le contamos lo acontecido, Gled, muy feliz, me dijo:

—¡Qué hermoso regalo te ha dado la vida, Belkis! Esta habilidad que tienes para hacer viajes astrales…

Yo le respondí:

—Yo nunca pedí este regalo. Tengo miedo. Sin entender que estaba viviendo un despertar espiritual.

Entonces me dijo algo que se quedó grabado en mí:

—¿Sabías que mucha gente entrena toda su vida para conseguir tener experiencias de este tipo y tú las tienes de forma orgánica? Debes entrenar tu intuición para poder manejar mejor tu don. Deberías aprender a leer el Tarot.

—¿Qué? ¿Tarot? ¡Pero soy psicóloga, Gled!

El tiempo pasó.

Aquella idea quedó guardada en un pequeño rincón de mi consciencia. La fui postergando, aunque en el fondo sabía que algún día tendría ese encuentro. Pero todavía no. Aún no me sentía preparada.

Las señales comenzaron a aparecer

Pasaron algunos años.

Un día, después de dar una clase, estábamos tomando té con el grupo de yoga, cuando una de las alumna  sacó una baraja de oráculos y las repartió en la mesa.

Yo saqué la última carta de la baraja.

Era la carta número 53: The Magician and the Mirror —El Mago y el Espejo—.

Meses después, aquella misma alumna se acercó un día y me dijo:

—Tengo un regalo para ti.

Sacó una baraja del Oráculo de la Energía y me dijo literalmente:

—Tú las necesitas más que yo.

¡Me quedé de una pieza!. Una vez más, la vida parecía poner el mensaje delante de mí.

Y, una vez más, yo decidí ignorarlo. Guardé el oráculo en la biblioteca durante más de un año.

Cuando el miedo comenzó a transformarse

Poco a poco, a medida que mi nivel de consciencia avanzaba, el miedo que sentía hacia el Tarot comenzó a disminuir. Empecé a practicar con mayor frecuencia. Y entonces descubrí algo importante.

El miedo que tenía hacia el Tarot estaba relacionado con la idea de que era una práctica adivinatoria. Y eso iba en contra de mis principios y de la manera en que yo percibía la realidad.

Así que comencé a investigar. Busqué libros, estudié y leí sobre el tema. Y en ese proceso descubrí el Tarot terapéutico. Esto lo cambió todo.

Psicología e intuición en una misma cajita.

¡Qué maravilla!, pensé.

El Tarot terapéutico utiliza la interpretación de símbolos e imágenes y encuentra uno de sus marcos de referencia en las teorías de Carl Gustav Jung.

Jung hablaba de los arquetipos y del inconsciente colectivo: patrones universales que forman parte de nuestra experiencia humana y que pueden manifestarse a través de símbolos, imágenes, roles y comportamientos.

Y aquí es donde, para mí, entra el Tarot.

Las cartas están llenas de imágenes, símbolos, personajes y situaciones. Al contemplarlas en relación con una pregunta, podemos abrir una puerta hacia contenidos internos que muchas veces permanecen fuera de nuestra consciencia.

Y cuando aquello que estaba en la oscuridad recibe luz, podemos comenzar a hacerlo consciente.

Para mí, ese fue uno de los grandes regalos del Tarot.

Un WhatsApp con mi alma

Con el tiempo llegué a comprender que el Tarot y los oráculos podían convertirse en una especie de WhatsApp con mi alma.

Sí, así de sencillo.

Podía hacerle directamente una pregunta a mi alma sobre algo que no comprendía… y las respuestas llegaban con una claridad que muchas veces me sorprendía. No porque las cartas decidieran por mí, no porque predijeran un futuro inamovible, sino porque me ayudaban a mirar hacia dentro, a escucharme, a reconocer aquello que quizá ya sabía, pero que todavía no podía ver con claridad Y entonces mi pasión comenzó a crecer.

También creció mi colección de Tarots y oráculos.

Hasta que llegó un momento en el que sentí que ya no quería que esta herramienta fuera solamente parte de mi propio camino. Quería aprender más, quería formarme, quería comprenderla con profundidad y responsabilidad.

Así que decidí formarme como tarotista terapéutica.

Ya no quería ser únicamente mi propio canal, deseaba aprender a acompañar a otras personas para que ellas también pudieran conectar con la sabiduría que habita dentro de su propia alma.

Y así comenzó mi aventura

Mirando hacia atrás, hoy puedo comprender que el Tarot llegó a mi vida mucho antes de que yo estuviera preparada para recibirlo. Primero llegó como una propuesta que rechacé, después, como una señal, luego, como un regalo que guardé durante más de un año.

Y finalmente, como una herramienta que me ayudó a mirar hacia dentro, a transmutar patrones limitantes  y a relacionarme de una manera diferente con mi propia intuición.

A veces la vida nos presenta una puerta y nosotros todavía no estamos preparados para abrirla. Y eso también está bien. Hace parte del proceso

No todas las puertas tienen que abrirse inmediatamente.

Quizá algunas necesitan que primero atravesemos nuestros propios miedos.

Quizá necesitamos crecer, comprender, cuestionar nuestras creencias y ampliar nuestra consciencia antes de poder reconocer el regalo que hay detrás.

Así fue para mí. El Tarot no llegó para decirme qué iba a suceder. Llegó para ayudarme a escuchar mi voz interior.

Y, sobre todo, para recordarme algo que hoy considero esencial:

la sabiduría que buscamos fuera muchas veces ya está dentro de nosotros.

El Tarot y los oráculos se convirtieron, para mí, en herramientas para acercarme a esa sabiduría. Y esta es solamente la primera parte de mi historia, desde entonces vivo maravillada de lo hermoso que es ese mundo interior.

Para terminar, te invito a reflexionar: ¿Es tu propia sabiduría, la brújula de tu vida?

Me encantaría leer cómo ha sido tu experiencia con el tarot /oráculos , que te han enseñado  y desde que lugar lo has experimentado.

Muchas Gracias por tu tiempo y energía. ¡Te abrazo con el alma!

Shima Yoga                                                        

Shima Yoga

Cómo llegó y qué cambió la práctica del Tarot en mi vida?

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